Quintanar del Rey tiene en su Escuela Municipal de Música un proyecto cultural del que puede estar muy orgullosa, y su Concurso de Jóvenes Talentos es una de esas iniciativas que demuestran que la música tiene futuro en los pueblos cuando hay voluntad e ilusión detrás.
Un año más, me han encargado la afinación y preparación técnica de los pianos, tanto los utilizados en el día a día de la escuela como el instrumento protagonista del concurso. Mantener un piano de escuela en buenas condiciones es una tarea que requiere revisiones periódicas: el uso continuado por parte de alumnos de distintos niveles, los cambios de temperatura entre estaciones y el desgaste natural de la mecánica hacen necesario un mantenimiento regular para garantizar que el instrumento sea una herramienta de aprendizaje fiable y agradable de tocar.
En el caso del concurso, la exigencia sube un escalón: los jóvenes participantes merecen un piano que no les ponga trabas, que responda con precisión y que les permita expresarse con libertad. Eso es exactamente lo que intentamos ofrecer. Gracias al equipo de la escuela por seguir contando conmigo. Hasta la próxima edición.